A través de la vida, ¡oh hombres!, he abordado la región desolada en que el tiempo
es como una vasta estepa; en que el tiempo es como una gran laguna desecada.
La región desolada, en que los recuerdos doblan su cuello con la gracia de las colinas
y la vida es como una gran llanura, lisa e infinita.
He abordado, ¡oh hombres!, la región desolada, en que los hombres ya formados, terriblemente completos,
deben reposar extáticos ya, como pirámides.
Rafael Cansinos Assens, El candelabro de los siete brazos
